Portugués y su apuesta por el abordaje integral de sus juveniles

Portugués y su apuesta por el abordaje integral de sus juveniles

Tres veces por semana, en encuentros de dos horas de duración, los rugbiers del “lusitano” se ponen a punto en matemática, física, química, inglés, geografía y biología. Al frente de los 40 jóvenes están referentes de la Primera que se destacan en sus estudios universitarios y profesionales. Participar es obligatorio, no usar el celular también. De esta manera la institución busca el crecimiento de sus miembros no sólo a nivel deportivo.

Ir tres veces por semana al club. Hacer una sesión de gimnasio de 45’. Tomar una merienda con sus pares. Y estar dos horas reloj preparando las materias desaprobadas, y sin el celular parece algo inusual para los adolescentes de hoy. En especial, dejar de lado el aparato electrónico y las relaciones virtuales (y efímeras) en las redes para que con birome en mano y carpeta abierta dedicarse a salvar el año escolar. Un paradigma que es casi imposible de aplicar en las escuelas secundarias de la ciudad, donde el mismo docente no puede desprenderse de su smartphone durante su clase.
En el Club Deportivo Portugués, esta situación se viene dando desde hace una semana, cuando jugadores de la Primera división y entrenadores –algunos de ellos destacados en sus carreras universitarias o profesionales- dedican 6 horas semanales para paliar las malas calificaciones que se vienen dando sobre un grupo de 40 juveniles de los 170 que conforman las juveniles del “lusitano”.
“Dentro de la formación que les da el club a sus jugadores está el rendimiento escolar. Por ello al finalizar cada trimestre deben presentar el boletín para saber cómo andan en la escuela. Y en base a ello, surgió que había un grupo que tenía desaprobadas distintas materias. Y nos propusimos generar un espacio de tres encuentros semanales y de dos horas de duración para que los chicos tengan apoyo escolar”, sostuvo el coordinador de las juveniles Diego Fueyo a El Patagónico.
El alto nivel de repitentes, y de chicos que se llevan materias de las juveniles del “Portu” fue lo que generó la preocupación de sus formadores en el “lusitano”. Se armó un programa de apoyo escolar. Teniendo en cuenta las notas, que en muchos casos eran aprobadas con 6 (nota mínima) y la exigencia no era tan alta, dado la situación de paros de maestranza y el temporal que impidió el normal desarrollo del año escolar. Así y todo, tenían casi 40 chicos con bajo rendimiento.

UNA APUESTA DE TODOS

“Se buscó entre los mayores a los más destacados estudiantes universitarios o profesionales –de hecho tenemos un par de becados en ingeniería por PAE por su excelente rendimiento- y de ahí se formó un grupo de seis ‘profes’ para que abarquen las materias de matemáticas, física, química, inglés, geografía y biología que son parte de las materias que tienen desaprobados los juveniles. A ellos se les va a dar un pago por dar clases de apoyo, las cuales se van a extender hasta finalizar las mesas de diciembre. Y la verdad es que tuvo buena aceptación de todos, porque el gasto que demanda este programa sale del pago de cuotas de cada socio y jugador”, describió Diego.
A la hora de presentar el proyecto, no hubo objeción alguna de nadie. Ni de los dirigentes, ni de los padres ni de los jugadores que con su cuota contribuyen al financiamiento del club.
“La verdad es que como club veníamos cumpliendo nuestro rol que es de contención de los chicos y su formación como jugador de rugby. Pero veíamos que en la parte académica no había avances y decidimos dar el paso para ayudar en esto. Porque a la larga nosotros apostamos a un jugador a largo plazo. Y de nada nos sirve que se destaque en la cancha y no en los estudios, porque esa persona ya está limitada. Apostamos a un jugador inteligente, que sepa interpretar una consigna táctica y que le vaya bien en la escuela, para que en definitiva trascienda en la vida misma. Teniendo en cuenta la idiosincrasia de los chicos que tenemos, donde la mayoría va a escuelas públicas y no se va a estudiar fuera de la ciudad cuando finaliza el secundario”, resaltó Fueyo.
Dar oportunidades, generar espacios. Con esa premisa se puso en marcha el programa dónde de entrada las reglas están estipuladas: con los destinatarios y con sus padres.
“No es optativo venir o no venir. Es obligatorio las tres veces por semana. Acá tenemos chicos que van a escuelas técnicas y se vienen directo al club, donde a las 18:30 arrancan en el gimnasio, 19:15 se les da una merienda y luego son dos horas reloj de estudio, completar carpetas, preparar exámenes o repasar contenidos”, apuntó el coordinador.
Durante las clases está prohibido el celular. Son dos horas de plena concentración. En Portugués se busca resultados más allá de la cancha. Y con los jóvenes y padres que no están de acuerdo, se les agradece y se les pide que se retiren del club.
Entonces la apuesta va más allá de lo deportivo, porque apunta a una formación integral del adolescente.

(Fuente: Diario El Patagónico)

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